Veinte jóvenes duermen en la calle en Madrid para exigir una vivienda digna (El País.es)
María jamás pensó que dormiría en la calle comercial más cara de España. Tiene 30 años, es técnica de sonido y lleva trabajando desde los 17. Aun así, comparte piso con cuatro amigos, por 300 euros al mes, porque "ciertas cosas no pueden tener ciertos precios". Su poco tiempo libre lo dedica a exigir algo que le pertenece, "algo que es un derecho constitucional": una vivienda digna... (sigue en artículo).
No van a hacer nada por solucionar esta situación los gobernantes de este país, porque son parte de la oligarquía adinerada que está especulando a costa de los más pobres en el tema de la vivienda. No es cierto que sea un derecho, o si nó que lo quiten de la Constitución, es una tomadura de pelo. Es muy fácil para el que tiene mucho dinero comprar casas y venderlas unos millones más caras un tiempo después, obligando a los que realmente las necesitan a comprarlas a un mayor precio y de paso aumentando la diferencia entre las distintas capas sociales. Cada vez hay más diferencia entre unos y otros. Cada vez más pobres y con menos dinero para llegar a fin de mes. La clase media se está convirtiendo a pasos agigantados en clase baja. Y si a eso le añadimos las hipotecas, pues apaga y vámonos.
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